

Nos perdimos en exigir derechos y libertades, tantas libertades que ni sabemos para que las queremos y que ya nos hacen daño. Vemos como la vieja muerte sigue recorriendo la tierra y nos quedamos cruzados de manos esperando un día gritar para luego dejarnos perder en un mar de silencio. Aunque pensemos lo que sea, ''el futuro ya no es lo que solía ser. (A.C.C.)''.
Sin luchar, sin hablar o pensar nos hemos hecho llamar (ridículamente) la comunidad global, no hay mentira más grande. Somos una ''comunidad'' que no se conoce o sufre por el otro, una comunidad que no se ve y que no es nada más que una serie de datos, cuentas y fotografías ridículas de facebook.
Nos llamamos global por que creemos que viendo un video en Canadá a través de youtube que fue puesto por alguien de Tokio somos una especie de gran red mundial, las verdaderas redes están conectadas por fuertes nudos y sogas, ideas y sentimientos. Verdaderas ideas y verdaderos sentimientos.
Cada Mayo nos podemos ver en el espejo del tiempo, cada uno de nosotros contempla su imagen atrapada en la historia, nuestras contrapartes revolucionarias y marxistas que aunque no cambiaron totalmente al mundo, dejaron oír sus voces.
Hoy por hoy muchos de ellos se sumergieron en justo aquello por lo que protestaban y ahora moldean nuestra visión del mundo a comodidad de sus intereses.
Y lo peor es que lo que mas nos duele es saber que ellos son los padres de nuestros errores y que no importa que tan fascinante y maravilloso parezca todo, entre sus gritos y consignas se escondía un desenfrenado consumismo futuro, tontería radical y canceres sociales.
Su visión ideal del mañana a fallado en gran parte y lo sabemos, pero aunque sea ellos tenían una visión. Tenían el coraje para intentar cambiarlo todo, para llevar la furia de sus voces a lo más alto y de una manera u otra darse a entender.
Ya conocemos los errores y vemos a claras luces las piedras en el camino, es nuestro turno de tomar la responsabilidad del cambio. Hoy tenemos lo que nunca soñaron nuestros reflejos del pasado, tenemos mayor ´´libertad´´ que nunca y la ´´comunicación´´ es nuestro lema. Pero aun con todo esto no existe tal emancipación. Seguimos siendo esclavos de una sociedad que constantemente nos obliga a cambiar a placer de ella y que nos da un mediocre soma a cambio.
Debemos de aprender de nuestros hermanos del pasado, abrir los ojos y ver los resbalones, aun las marcas están frescas y nosotros caminamos en ellas deleitados por sus formas y llamándolas libertad.
Ya no nos basta una simple rebeldía, hoy necesitamos verdaderas mentes. No necesitamos una aldea global, necesitamos aprender a amarnos como humanos lo que tenemos y lo que somos, las libertades son absurdas si solo generan vicios y los líderes son de humo si se basan en el totalitarismo disfrazado de unión y de pendeja globalización. La misma que quiere borrar limites pero que exprime e ignora al pobre.
Quizás cuando despertemos comenzaremos a sentir el dolor de los que han muerto en una guerra sin punto, el de un planeta torturado o el de aquellos que no tienen que comer mientras nos hartamos de multinacionales y gobiernos sin fronteras. A lo mejor y cuanto salgamos de nuestro cómodo descanso nos demos cuenta de la crueldad de los regimenes que aun hoy laceran a los hombres y que toman muchos disfraces e ideologías. A lo mejor.
Mis hermanos Dominicanos, mis hermanos Koreanos, Africanos, Cubanos, Europeos, Norteamericanos o de donde quiera que sean, ya es hora de un nuevo Mayo. Un nuevo Mayo de ideas reales y humanas que nos permitan lograr cambios verdaderos, recobrar la esperanza en el futuro, en nosotros, en lo que tenemos y podemos.
Hay tanto potencial y muchas veces lo dejamos dormido. Seamos la nueva generación del 68, esta vez con frutos que no dañen a los que vendrán después de nosotros. Dejemos nuestra marca. Es hora de un cambio.
Que no muera la poesía.
Que no muera la fuerza de las voces.
Que no mueran las ideas.
Que muera la muerte.
"Sean realistas: pidan lo imposible".














Aquí estoy junto a Claus en una foto ´´pariguallisima´´ justo en el momento en que el viento se intento robar mi sombrero de 20 pesos. Luego se lo logro llevar y tuve que caerle atrás por varios minutos hasta que lo atrape.
Mirando Santiago junto al viejo Claus. En verdad un buen dia.



















